12.2.14

Queremos tanto a Cortázar

Este año se cumple el centenario del nacimiento de Julio Cortázar. No creo que caiga en Selectividad; pero, por si acaso, os dejo una breve semblanza en texto y, a continuación, un vídeo de RTVE.





6.2.14

San Manuel Bueno, mártir 2

Explicación improvisada (y grabada en vivo durante la clase) sobre esta obra de Miguel de Unamuno. En cierto modo, complementa la entrada anterior.


30.4.13

Luces de bohemia

Luces de Bohemia es un esperpento publicado por Valle-Inclán en 1924. 

Presenta un triple hilo argumental:
  • El más evidente es el que desarrolla la historia de las últimas horas de la vida del poeta ciego Max Estrella. Paralelamente se desarrollan otros dos argumentos. 
  • Por un lado, la huelga de proletarios de la cual tenemos noticia a través de referencias no directas: ruidos, voces, alusiones informativas. Este argumento permanece latente hasta la escena undécima (madre abrazando al hijo), donde aflora y confluye con el argumento principal. 
  • Por otro lado, la detención y muerte del anarquista catalán.


El tema principal es el enfrentamiento entre dos mundos: el de las víctimas del poder y el de los poderosos. Entre las víctimas del poder estarán los dos únicos personajes verdaderamente trágicos de la obra: el preso y la madre del niño muerto, también los bohemios, con Max a la cabeza. Los poderosos son los que explotan a los demás en mayor o menor medida o son cómplices del poder justificando siempre sus decisiones: el Ministro, Serafín el Bonito, el librero Zaratustra o Don Latino.

Entreverados con el tema principal aparecerán otros como:
  • La muerte, que está omnipresente.
  • La religión también parece estar presente a través de referencias indirectas.
  • La realidad política y social.
  • La literatura.


Personajes:
  • Max Estrella es un poeta frustrado que se ha quedado ciego. Su obra no tiene éxito y por este motivo no gana lo suficiente para comer. Es un personaje trágico, zarandeado por el autor. Vive en una sociedad insensible a la obra literaria, no sólo suya, sino también a la de otros.
  • Su esposa y su hija son más realistas que él. Viven en la realidad y comprenden que no sólo de arte vive el hombre. Pasan bastantes aprietos y al final, cuando muere el padre, se suicidan.
  • Don Latino es un asiduo acompañante de Max. Se aprovecha de su generosidad, pero al final de la obra es el único que ha comprendido que el mundo es una farsa, un esperpento.
  • También aparece en la obra un grupo de jóvenes modernistas, que se ríen de la sociedad. Son los únicos que estiman a Max como poeta y lo aprecian.
  • Aparecen personajes de la clase baja madrileña, todos ellos caricaturizados, deformados, con el fin de poner de manifiesto el mal, lo absurdo de España, sus costumbres y sus personas.

Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. Más adelante dirá: Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. O: Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.


De Luces de bohemia, cabe destacar la riqueza y variedad de registros lingüísticos empleados. Los más diversos tonos y modalidades aparecen ya con fines caracterizadores de los personajes, ya al servicio de la parodia o de la intención crítica. Es un lenguaje caracterizado por los contrastes, donde el lenguaje pedante o cursi, el uso paródico de frases literarias alterna con los coloquialismos y los vulgarismos, junto con el léxico y los giros propios del habla madrileña castiza.

Por otro lado, aunque el lenguaje de las acotaciones no suele ser un lenguaje literario, porque su función en la obra es absolutamente referencial, Valle convierte las acotaciones de sus obras en material literario, así que, además de su natural función referencial, cumplen también una función poética dentro del texto dramático. Y esto lo hace por varios motivos. Primero porque Valle creía que una obra teatral era una obra completa en la que se podían unir lo dramático, lo lírico y lo narrativo. En segundo, estas acotaciones tan literarias permitían a los lectores visualizar, como si se tratase de una novela, una obra dramática de difícil representación, porque la dificultad de su puesta en escena y los problemas de censura, hacían poco probable que fuere estrenada en un teatro comercial.



Fuentes:

Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada tiene su base remota en un suceso verídico. En principio, el incidente ocurrido en 1951, le interesó a García Márquez como material de reportaje. De hecho, no empezó a pensar el caso en términos literarios hasta mucho después. Tanto es así, que entre la elaboración artística y el altercado median treinta años.


Publicada en 1981, en esta novela corta de García Márquez relata en forma de reconstrucción casi periodística el asesinato de Santiago Nasar a manos de los gemelos Vicario.

Desde el comienzo de la narración se anuncia que Santiago Nasar va a morir: es el joven hijo de un árabe emigrado y parece ser el causante de la deshonra de Ángela, hermana de los gemelos, que ha contraído matrimonio el día anterior y ha sido rechazada por su marido.

«Nunca hubo una muerte tan anunciada», declara quien rememora los hechos veintisiete años después: los vengadores, en efecto, no se cansan de proclamar sus propósitos por todo el pueblo, como si quisieran eludir el mandato del destino; pero un cúmulo de casualidades hace que quienes pueden evitar el crimen no logren intervenir o se decidan demasiado tarde.

La novela se divide en cinco capítulos:

  • Capítulo primero: Santiago Nasar, un joven de veintiún años, es asesinado el día después de la boda de unos amigos. La novia, Ángela Vicario, no era virgen, y el novio, al descubrirlo, la devuelve a la casa de sus padres. La noticia se propaga rápidamente por todo el pueblo. Casi toda la gente sabe que Santiago Nasar va a morir, pero nadie le ayuda.
  • Capítulo segundo: El novio de la boda, Bayardo San Román, había llegado al pueblo seis meses antes. Era muy atractivo y muy rico, y decidió casarse con Ángela Vicario en cuanto la vio. La boda fue una fiesta enorme y carísima. Al final, Bayardo devuelve a la novia a su madre. Los hermanos de Ángela le preguntan quién es el responsable de que no sea virgen y ella responde que Santiago Nasar.
  • Capítulo tercero: Los gemelos Vicario, con dos cuchillos de matar cerdos, van por todo el pueblo diciendo a la gente que buscan a Santiago Nasar para matarlo. La noticia corre de boca en boca, pero nadie consigue impedir el crimen.
  • Capítulo cuarto: Se realiza la autopsia del cuerpo de Santiago Nasar y luego lo entierran. La familia de Bayardo viene a buscarlo. La familia Vicario sale del pueblo. El padre de Ángela muere. Ángela y su madre se instalan en una aldea remota. Ángela escribe cartas a Bayardo durante diecisiete años. Finalmente, él vuelve con ella.
  • Capítulo quinto: La gente del pueblo se vio muy afectada por el crimen durante años. El día del crimen, Santiago, después de ver al obispo, entra en la casa de su novia, Flora Miguel. Allí recibe la noticia de que los gemelos lo buscan para matarlo. Aturdido, trata de volver a su casa, los gemelos lo atacan y lo matan ante la puerta de su domicilio.

A simple vista es un narrador omnisciente quien redacta la crónica, pero una observación más atenta pondrá de manifiesto una característica fundamental: que todas las informaciones quedan recogidas a través de la óptica de los personajes entrevistados, lo que confiere una gran pluralidad de puntos de vista a la obra. Ello se logra transcribiendo en estilo indirecto y entrecomilladas parte de las conversaciones que se suponen previas a la redacción. Este procedimiento propicia una mayor riqueza de perspectivas, junto a un matiz de rigurosa objetividad en la reconstrucción de lo ocurrido, muy a propósito con el tono debido a una crónica.


Podríamos establecer tres categorías en la amplia galería de personajes que se pasean por la novela:

  1. Los que son transcripción más o menos fidedigna de personajes reales: Luisa Santiaga —madre de Gabriel García Márquez—, Mercedes Barcha —esposa del autor—. 
  2. Aquellos cuyos nombres reales fueron sustituidos por apellidos de personajes de Cien años de soledad: Dionisio Iguarán-Ursula Iguarán, Prudencia Cotes-Petra Cotes. 
  3. Los ficticios, dentro de los cuales destacan los de la familia Vicario.


Junto a los cinco temas principales —muerte, violencia física, crítica de las convenciones sociales derivadas del concepto de honor al estilo del teatro del XVII español, fatalismo y soledad de los personajes—, hay dispersos por la novela otros muchos, comunes al resto de la narrativa de Gabriel García Márquez: los presagios funestos, el valor premonitorio de los sueños (de tanta trascendencia en Cien años de soledad) o lo excesivo.


Fuentes:



29.4.13

Bodas de sangre



Bodas de sangre es una obra de teatro en verso terminada en 1932 y estrenada el 8 de marzo de 1933 en el teatro Beatriz de Madrid. Fue el primer gran éxito de Lorca como dramaturgo y le proporcionó reconocimiento dentro y fuera de España. En los años siguientes se estrenó en Argentina, Méjico, Nueva York, París y Moscú.

La obra fue calificada por el mismo autor como tragedia. Se inscribe además en el contexto de una trilogía, que llevaría el título de Trilogía dramática de la tierra española y la compondrían, además de Bodas de sangre, Yerma y una tercera tragedia, nunca escrita aunque sí fraguada en la mente del autor, con el título de La destrucción de Sodoma o El drama de las hijas de Loth.

Bodas de sangre se basó en un hecho real, recogido por la prensa de la época. El crimen de Níjar, como fue conocido el suceso, ocurrió el 23 de julio de 1928 en el pueblo de Níjar (Almería). Casimiro Pérez Pino y Francisca Cañada Morales iban a contraer matrimonio ese mismo día. Sin embargo unas horas antes de la ceremonia Francisca huye con Francisco Montes, el hombre al que verdaderamente amaba, que además era su primo. Sin embargo en su huida son sorprendidos por un hermano de Casimiro, el novio, llamado José Pérez Pino. José para lavar el honor de la familia mata de cuatro disparos a Francisco Montes. 

Federico García Lorca pudo conocer el hecho por la repercusión que tuvo en toda la prensa regional y aun nacional y también por el relato que basado en este mismo suceso escribió Carmen de Burgos, Puñal de claveles.

Esta obra de Federico García Lorca cuenta con todos los ingredientes de la tragedia y con temas recurrentes en su producción: 
  • Los personajes pretenden luchar contra un destino que finalmente se impone implacable. 
  • El componente social, con sus convencionalismos y limitaciones encierra a los personajes, especialmente a las mujeres. 
  • Y sobre el fondo del realismo, retrato veraz de personas y costumbres, el autor es capaz de manejar símbolos y elementos poéticos; la luna, la muerte, el amor.


El argumento de Bodas de sangre es el siguiente: dos jóvenes, cuyos personajes no tienen nombre, La Novia y el Novio, conciertan su matrimonio. El día de la boda la Novia vuelve a ver a su antiguo novio, Leonardo, del que siempre estuvo enamorada. Leonardo, ahora casado y con hijos, pertenece a la familia de los Félix enfrentada a la familia del Novio por una antigua rivalidad en la que hubo incluso asesinatos. La Novia y Leonardo huyen la noche de bodas llevados por su pasión. El Novio sale a buscarlos y cuando los encuentra se enzarza en una pelea con Leonardo en la que ambos mueren. La Novia va a casa de la madre del Novio a pedirle que le quite la vida. La mujer, que había perdido a su marido y otro hijo en el antiguo litigio con los Félix, se encuentra desolada y es incapaz de hacer nada. 

La obra se estructura en tres actos.

Los personajes no tienen nombre, sólo apelativos genéricos, excepto Leonardo, que es el detonante de la tragedia.
  • La Novia, el Novio, la Madre (que es la madre del Novio) y el Padre de la Novia, junto con el propio Leonardo son los personajes principales.
  • Personajes secundarios son la esposa de Leonardo, su suegra, la criada, la vecina, los leñadores y los mozos del pueblo.
  • Personajes simbólicos son La Luna, presentada en un leñador con la cara blanca, y La Muerte, que aparece como una mendiga y acompaña al Novio cuando sale desesperado detrás de los amantes huidos.


Miniguía didáctica para NO leer San Manuel bueno, mártir

La pretensión de esta entrada es ayudarte a comprender mejor esta novela de Miguel de Unamuno.

Vayamos por partes:
  1. Escenario.
  2. Historia.
  3. Narrador.
  4. Personajes.

13.6.11

Claves imprescindibles para hacer un correcto comentario de texto

Audio de la UNED que, aunque enfocado para el Curso de Acceso a la Universidad para mayores de 25 o de 45 años, creo que puede ser de provecho para los alumnos de Segundo de Bachillerato.




16.7.09

5.7.09

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Esta novela acaba de ser incluida por la Junta de Andalucía en el currículo de Segundo de Bachillerato como lectura recomendada.

Te dejo un resumen (si prefieres, puedes descargarlo como podcast):

Alberto Méndez Borra nació en Madrid en 1941. Estudió el bachillerato en Roma, ciudad en la que su padre, el poeta y traductor, José Méndez Herrera, trabajaba para la FAO. Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Militó en el Partido Comunista hasta 1982.

Alberto Méndez estuvo siempre vinculado al mundo de la edición. Así, por ejemplo, fundó la editorial política Ciencia Nueva y fue alto ejecutivo de la editorial Montena.

También se dedicó a labores de guionista y traductor.

Murió en Madrid el 30 de diciembre de 2004.

Los girasoles ciegos está compuesto por cuatro historias -cuatro derrotas las llama el autor- que transcurren en el período quizá más duro de la posguerra (entre 1936 y 1942) y que, siendo totalmente independientes, están entrelazadas entre sí. Como señala Catherine Orsini-Saillet, (...) los distintos relatos están conectados gracias a los vínculos entre los personajes, lo que significa que la derrota de unos se prolonga en la derrota de otros y que todos son unos vencidos de la misma historia. Así, por una parte, el capitán Alegría, del bando nacional ("Si el corazón pensara dejaría de latir"), que se rinde al enemigo el día en que las tropas rebeldes entran en Madrid se halla en la misma cárcel que Juan Senra ("El idioma de los muertos"); y, por otra parte, la joven Elena que muere en el parto (segundo capítulo) es la hija de Elena y Ricardo Mazo, los protagonistas de la última historia. Este ejemplo es bastante significativo ya que los padres, en los años cuarenta, no supieron cuál fue el destino de la joven pareja mientras que el lector tiene una visión global de las historias y puede medir la amplitud de las derrotas gracias a la variedad de los puntos de vista que le brindan los distintos narradores. (p. 4)

El primer relato, 1939 o Si el corazón pensara dejaría de latir, tiene como protagonista al capitán Carlos Alegría, oficial del ejército nacional, quien se rinde a los republicanos cuando las tropas golpistas están entrando en Madrid. La postura, lógicamente, no es entendida por ninguno de los dos bandos, pero el oficial la toma porque aun -y cito- abominando de nuestro enemigo, no quiere sentirse responsable de su derrota; porque es su forma de expiar (los elementos cristológicos en la figura del capitán Alegría son evidentes) el innecesario desangramiento al que se sometió a la capital de España entre 1937 y 1939 (Preguntado acerca de si son las gloriosas gestas del Ejército Nacional la razón para traicionar a la Patria, responde: que no, que la verdadera razón es que no quisimos entonces ganar la guerra al Frente Popular.)

El segundo, 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido, nos cuenta el periplo de un joven poeta (un mal poeta que ha cantado la vida en las trincheras donde anidaba la muerte, un rapsoda entre las balas, según sus propias palabras) que huye de los vencedores hacia las montañas asturianas en compañía de su mujer embarazada. La muchacha da a luz un niño y muere tras el parto. A través de un diario íntimo, se nos narra la inútil lucha que emprende el padre para salvar la vida de su hijo.

El tercer relato, 1941 o El idioma de los muertos, gira alrededor del soldado republicano Juan Senra quien, habiendo conocido al hijo del presidente del tribunal que debe juzgarle, intenta conseguir unos días más de vida inventándose una historia en la que el joven traidor es convertido en el héroe que quieren sus padres. Finalmente, la impostura le asquea y cuenta la verdad, que le llevará a la muerte.

En La cuarta, 1942 o Los girasoles ciegos, el protagonista es Ricardo, un topo al que toda la familia protege entre miedos y silencios. La historia nos es contada desde tres puntos de vista: un narrador omnisciente; Lorenzo, el hijo de Ricardo, que recuerda desde su madurez los acontecimientos y el Padre Salvador, diácono y profesor de Lorenzo, quien desencadena la tragedia al enamorarse de la madre de éste.


Fuentes:

24.6.09

La novela española desde 1975 hasta nuestros días

Audio de la UNED dividido en dos partes.

En la primera (18 minutos), se habla de la novela que se escribe en España desde 1975 hasta la actualidad.

La segunda es un repaso a la producción de Carme Riera.

Estos últimos seis minutos nos interesan poco (la escritora no está en nuestro currículo), pero como el podcast está bajo una licencia Creative Commons BY-NC-ND he preferido no quitarlos.

Pronto publicaré un resumen por escrito de este audio.


8.10.08

Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer

Con este rincón de lectura, pretendo ofrecerte la posibilidad de que leas algunas de las mejores obras de la literatura española. Como los índices enlazan a bibliotecas online, la lectura debes realizarla en línea o tras imprimirla.

Le llega el turno a las Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer.

Índice:

Pepita Jiménez, de Juan Valera

Con este rincón de lectura, pretendo ofrecerte la posibilidad de que leas algunas de las mejores obras de la literatura española. Como los índices enlazan a bibliotecas online, la lectura debes realizarla en línea o tras imprimirla.
El primer texto seleccionado es una de las novelas más importantes de Juan Valera: Pepita Jiménez.
Índice:

11.2.08

Romance de la pena negra, de Federico García Lorca

Comentario de Rafael Roldán Sánchez.

Nota para los alumnos: llevar la contraria al poeta, como en este comentario, no es una buena táctica, pero puede ser muy sugerente.


Desde el comienzo del romance se presenta una paradoja, al menos aparente. Mientras que el título alude a un sentimiento como tema principal, el poema está protagonizado por un personaje concreto, Soledad Montoya, no por el sentimiento expuesto de un modo explícito, desnudo, como sentimiento del propio poeta, tal y como podría encontrarse en un poema simbolista de Machado o Unamuno. El sentimiento se presenta encarnado en Soledad Montoya y, en consecuencia, la “pena negra” no es cualquier pena, sino la pena de esta mujer.

Sin embargo, Lorca definió a la “pena negra” como un sentimiento vago, generalizado: La pena de Soledad Montoya es la raíz del pueblo andaluz. No es angustia porque con pena se puede sonreír, ni es un dolor que ciega puesto que jamás produce llanto; es un ansia sin objeto, es un amor agudo a nada, con una seguridad de que la muerte (preocupación perenne de Andalucía) está respirando detrás de la puerta. En el poema, para manifestar de un modo más claro ese sentimiento, para distinguirlo de cualquier otro, Lorca decide escoger a un personaje que lo dote de vida, que lo exprese a través de la voz de una persona concreta y, así, lo haga más humano, más cercano a la sensibilidad del lector. Soledad Montoya sería, por tanto, un ejemplo de esa “pena negra” y no tendría por qué darse ninguna paradoja.

Pero la paradoja está precisamente en que la elección de un personaje para mostrar qué es la “pena negra” obliga a Lorca a dotar de un aspecto, de una voz definidos a ese personaje y, como consecuencia, la “pena negra” no se ajusta ya tanto a la explicación de Lorca como a las inquietudes que constituyen la personalidad de Soledad Montoya. La “pena negra”, según Lorca, es una tristeza indefinida, sin motivos evidentes. La sinestesia que caracteriza a la pena con el color negro, para diferenciarla de otras “penas”, insinúa el origen oscuro, inefable e irreal, sin causa justificable, de este sentimiento. Es un sentimiento arraigado en el alma de las personas, no motivado por circunstancias exteriores. Por esta razón, la oscuridad del negro se sugiere con frecuencia en el poema, como si Lorca quisiera indicar la imposibilidad de escapar del dolor: los gallos “cavan”, es decir, escarban en la oscuridad de la tierra para buscar el día; el monte es “oscuro”; Soledad huele a “sombra”; sus pechos son yunques “ahumados”; Soledad se vuelve de “azabache”; la pena es de cauce “oculto”, apartado de la luz.

Frente a esta “pena” fatal, independiente de los hechos cotidianos que determinan nuestro estado de ánimo, la “pena” de Soledad Montoya parece deberse a un hecho externo, preciso en contraste con la vaguedad de la “pena negra”: la falta de amor, sugerida por su propio nombre, “Soledad”. Es cierto que Lorca escogió el nombre porque era el de una persona real, pero no por eso se ha de pensar que la elección del mismo ha sido caprichosa o que resulta indiferente para explicar el poema. En sus versos hay numerosas referencias que parecen aludir a esta necesidad de amar de Soledad Montoya.

Estas referencias se advierten en la propia estructura del texto, donde se distinguen tres espacios que pueden ayudar a conocer los orígenes del sufrimiento de Soledad: el monte, al comienzo y al final del poema; el mar, nombrado como amenaza para Soledad; y la casa de Soledad, espacio de los versos centrales del poema.

Cuando Soledad baja del monte, la pregunta que le hace el segundo personaje del poema (¿el propio poeta, o un personaje que representa la visión normal y razonable de la vida, o quizás el destino que advierte del peligro?, “¿por quién preguntas (…)?, sugiere que Soledad está allí para encontrarse con alguien, y, dado el lugar y la hora, la noche, ese alguien debería ser un posible amante. La descripción de Soledad contribuye a profundizar en esta idea: el olor a caballo y a sombra acaso se refiere al encuentro clandestino, (esta clandestinidad aclararía el olor a sombra, difícil de explicar referido a una acción que transcurre de noche, un tiempo sin sombras), con otro gitano, pues los caballos aparecen en Lorca ligados a los usos cotidianos de esta raza.

Si se interpreta el “caballo” de un modo simbólico, éste representaría la pasión erótica de Soledad, el instinto natural que debe satisfacerse para que cualquier persona sea feliz. Este instinto motiva el conflicto íntimo de muchos personajes lorquianos y los lleva a rebelarse contra el mundo que lo coarta. Desde este punto de vista, las palabras de Soledad Vengo a buscar lo que busco/ mi alegría y mi persona pueden dotarse de un significado más claro: sin amor, Soledad es un ser incompleto, que tiene que buscarse a sí mismo, y dominado por la “pena negra”.

El monte se configura como el lugar propicio para encontrar el amor. ¿Por qué? Quizás porque ese amor oculto, protegido por la noche, es lo único a lo que puede aspirar Soledad. En la casa, donde suponemos que transcurre su vida diurna, normal o cotidiana, su nombre, “Soledad”, adquiere todo su sentido. Es aquí donde las alusiones eróticas se vuelven más nítidas. Soledad dice corro como una loca/(…)/ de la cocina a la alcoba. La cocina a la alcoba parecen ser los dos extremos de la casa de Soledad, el principio y el fin de su vagar desesperado. Son también las dos habitaciones en que mejor se ejerce el papel de la mujer como esposa y amante. En ambos sitios, la mujer realiza su función tradicional de complacer al hombre. ¿Corre Soledad como una “loca”, de una a otra habitación, porque en ninguna de ellas tiene sentido su presencia, al carecer de un hombre al que amar?

El retrato que hace de sí misma Soledad puede acaso confirmar esta idea. Soledad habla de sus trenzas, sus camisas de hilo y sus muslos. Son tres elementos que tradicionalmente han constituido parte de los atributos eróticos femeninos. El cabello largo era el propio de las muchachas aún no casadas, puesto que, al formar parte destacada de sus encantos, resultaba un poderoso reclamo para el hombre. Las camisas de hilo, con la blancura de la pureza, debían adornar su cuerpo en el lecho compartido con el hombre, insinuando la belleza que a la vez ocultaban. Los muslos de “amapola”, es decir, primaverales y tersos, recuerdan el tópico del “carpe diem”: Soledad está en sazón para ser amada.

Sin embargo, las trenzas de Soledad están “por el suelo”, como si hubieran crecido demasiado, a la espera de un amor que no llega; las camisas y los muslos se tiñen de negro -(…) Me estoy poniendo/de azabache, carne y ropa- consumidos por la “pena negra” por supuesto, pero también, podríamos pensar, consumidos por un tiempo que pasa sin que el amor los disfrute. Soledad parece ser una mujer que ha dispuesto todo en su vida para el amor y que, con “pena negra”, ve la inutilidad de su esperanza. ¿Es, en conclusión, la “pena negra” en este poema un “amor agudo a nada”, como explica Lorca? No resultarían, en ese caso, muy coherentes estas lamentaciones de Soledad Montoya.

En cuanto al tercer espacio, el mar, sería válido considerarlo un símbolo de la muerte, como en Antonio Machado, si se lo analiza según la definición de la “pena negra”, en palabras de Lorca como un amor agudo a nada, con una seguridad de que la muerte (preocupación perenne de Andalucía) está respirando detrás de la puerta. Sin embargo, el interlocutor de Soledad no se refiere al mar como una realidad que aguarda a todo el mundo, como es el caso de la muerte. El mar del que habla es un destino reservado a Soledad Montoya, ya que ese caballo que se desboca y al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas será Soledad si persiste en su actitud.

Es posible argüir que el caballo que se desboca se refiera a Soledad dominada por tal angustia que vea en la muerte, en el suicidio, la única cura para la “pena negra”. El mar, en consecuencia, sería ese símbolo machadiano de la muerte. Pero, como Soledad huele a caballo y a sombra, también se puede insistir en que el caballo que se desboca es símbolo de una Soledad que antepone su anhelo de ser amada a cualquier otro principio, aunque eso suponga su perdición, que aquí quizás sea, como en algunos dramas de Lorca, la condena y el rechazo de la sociedad y de la familia. El mar sería, de acuerdo con esta interpretación, el amor irracional, sin freno (caballo que se desboca), única posibilidad ya de tener algo de felicidad, como se aprecia en las palabras con que Soledad Montoya muestra preferir ese mar terrible a la realidad presente: No me recuerdes el mar/ que la pena brota/ en las tierras de aceituna/ bajo el rumor de las hojas.

Ha sido necesaria esta larga exposición del posible simbolismo de los espacios porque la “pena negra”, la amargura de Soledad Montoya, se refleja en el movimiento de Soledad de un lugar a otro, impulsada por la busca del consuelo de la “pena negra”, del amor o, como ella dice, de mi alegría y mi persona. La acción de la búsqueda condiciona todo el poema. Ya se ha comentado cómo los gallos cavan porque “buscan” el día. Soledad acepta la busca de la felicidad como razón de sus actos: Vengo a buscar lo que busco. Esa misma razón provoca que el caballo se desboque, pues esta circunstancia termina con el encuentro de otra situación: al fin encuentra la mar. Las carreras de Soledad por su casa también crean la impresión de que busca algo en ella.

En este comentario se ha interpretado esta busca como busca de amor, pero sólo si se piensa en Soledad Montoya. En los últimos versos del poema, cuando Lorca habla de la “pena negra” como sentimiento de la raza gitana, la definición de la “pena negra” realizada por el poeta, que citamos al principio del comentario, se impone a cualquier otra lectura del texto. En estos versos finales, esta busca de alivio sí que carece de objeto y que sería el motivo de la “pena negra”, porque es una busca sin sentido. La vida ofrece una realidad exterior concreta, que se manifiesta en toda su belleza para ser disfrutada, en contraste con el alma del hombre, que opone a esa realidad un mundo interno de tristeza sin causa y, por ello, tristeza o pena limpia y siempre sola. Al río que canta en el poema, volante de cielo y hojas, y a la nueva luz, que se corona con flores de calabaza, se oponen el cauce oculto y la madrugada remota del alma de los gitanos, con su “pena negra” incapaz de ser calmada por la hermosura de la naturaleza, al no tener un origen externo, preciso, que la provoque.