26.3.07

Mendigo (Ángel González)

Lo primero que debemos tener en cuenta es que casi todo el poema depende sintáctica y semánticamente del primer verso: Es difícil andar.

A partir de él se van desgranando una serie de oraciones subordinadas e impersonales:

  1. si se ignoran...
  2. si se duda...
  3. si se teme...
  4. si perdiéndose...

Tras esta última hay un cambio a la primera persona:

(...) / cuando una / cálida brisa me empujó hacia el Sur, / y yo pensé: / (...).

Ahora el protagonista es el poeta (y llegué hasta esta orilla / de mi vida), porque el andar del comienzo no es físico; sino simbólico. Se trata de un perderse para encontrar la verdadera esencia: persona desvalida que recibe lo que los transeúntes quieran darme y pide lo que necesita: una sonrisa, algo de la belleza y de la luz / que hay en vuestra mirada también triste; esto es, nada material, pues el mendigo del título -el propio autor- busca lo afectivo.

A destacar el uso del adverbio también y del adjetivo transeúntes, que igualan al peticionario y a quien es pedido (mira el significado del término). Es decir, tanto el uno como los otros son vagabundos y tienen la misma tristeza en la mirada, sea conscientes o no de ello. Ten en cuenta que Ángel González -como poeta social que es- ha creado un espejo que devuelve, poema a poema, una acabada imagen del hombre de su época.


Ángel González en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Rebeca Ruíz nos lee y comenta brevemente este poema de Ángel González. (Descarga el audio)

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