30.4.13

Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada tiene su base remota en un suceso verídico. En principio, el incidente ocurrido en 1951, le interesó a García Márquez como material de reportaje. De hecho, no empezó a pensar el caso en términos literarios hasta mucho después. Tanto es así, que entre la elaboración artística y el altercado median treinta años.


Publicada en 1981, en esta novela corta de García Márquez relata en forma de reconstrucción casi periodística el asesinato de Santiago Nasar a manos de los gemelos Vicario.

Desde el comienzo de la narración se anuncia que Santiago Nasar va a morir: es el joven hijo de un árabe emigrado y parece ser el causante de la deshonra de Ángela, hermana de los gemelos, que ha contraído matrimonio el día anterior y ha sido rechazada por su marido.

«Nunca hubo una muerte tan anunciada», declara quien rememora los hechos veintisiete años después: los vengadores, en efecto, no se cansan de proclamar sus propósitos por todo el pueblo, como si quisieran eludir el mandato del destino; pero un cúmulo de casualidades hace que quienes pueden evitar el crimen no logren intervenir o se decidan demasiado tarde.

La novela se divide en cinco capítulos:

  • Capítulo primero: Santiago Nasar, un joven de veintiún años, es asesinado el día después de la boda de unos amigos. La novia, Ángela Vicario, no era virgen, y el novio, al descubrirlo, la devuelve a la casa de sus padres. La noticia se propaga rápidamente por todo el pueblo. Casi toda la gente sabe que Santiago Nasar va a morir, pero nadie le ayuda.
  • Capítulo segundo: El novio de la boda, Bayardo San Román, había llegado al pueblo seis meses antes. Era muy atractivo y muy rico, y decidió casarse con Ángela Vicario en cuanto la vio. La boda fue una fiesta enorme y carísima. Al final, Bayardo devuelve a la novia a su madre. Los hermanos de Ángela le preguntan quién es el responsable de que no sea virgen y ella responde que Santiago Nasar.
  • Capítulo tercero: Los gemelos Vicario, con dos cuchillos de matar cerdos, van por todo el pueblo diciendo a la gente que buscan a Santiago Nasar para matarlo. La noticia corre de boca en boca, pero nadie consigue impedir el crimen.
  • Capítulo cuarto: Se realiza la autopsia del cuerpo de Santiago Nasar y luego lo entierran. La familia de Bayardo viene a buscarlo. La familia Vicario sale del pueblo. El padre de Ángela muere. Ángela y su madre se instalan en una aldea remota. Ángela escribe cartas a Bayardo durante diecisiete años. Finalmente, él vuelve con ella.
  • Capítulo quinto: La gente del pueblo se vio muy afectada por el crimen durante años. El día del crimen, Santiago, después de ver al obispo, entra en la casa de su novia, Flora Miguel. Allí recibe la noticia de que los gemelos lo buscan para matarlo. Aturdido, trata de volver a su casa, los gemelos lo atacan y lo matan ante la puerta de su domicilio.

A simple vista es un narrador omnisciente quien redacta la crónica, pero una observación más atenta pondrá de manifiesto una característica fundamental: que todas las informaciones quedan recogidas a través de la óptica de los personajes entrevistados, lo que confiere una gran pluralidad de puntos de vista a la obra. Ello se logra transcribiendo en estilo indirecto y entrecomilladas parte de las conversaciones que se suponen previas a la redacción. Este procedimiento propicia una mayor riqueza de perspectivas, junto a un matiz de rigurosa objetividad en la reconstrucción de lo ocurrido, muy a propósito con el tono debido a una crónica.


Podríamos establecer tres categorías en la amplia galería de personajes que se pasean por la novela:

  1. Los que son transcripción más o menos fidedigna de personajes reales: Luisa Santiaga —madre de Gabriel García Márquez—, Mercedes Barcha —esposa del autor—. 
  2. Aquellos cuyos nombres reales fueron sustituidos por apellidos de personajes de Cien años de soledad: Dionisio Iguarán-Ursula Iguarán, Prudencia Cotes-Petra Cotes. 
  3. Los ficticios, dentro de los cuales destacan los de la familia Vicario.


Junto a los cinco temas principales —muerte, violencia física, crítica de las convenciones sociales derivadas del concepto de honor al estilo del teatro del XVII español, fatalismo y soledad de los personajes—, hay dispersos por la novela otros muchos, comunes al resto de la narrativa de Gabriel García Márquez: los presagios funestos, el valor premonitorio de los sueños (de tanta trascendencia en Cien años de soledad) o lo excesivo.


Fuentes: